Bailaora (Danza andaluza)

Autor:

Mariano Benlliure Gil

Procedencia:

Colección Félix de Taranco,Montevideo 1919-1943.

Fecha:

1910-1916

Biografía:

(Valencia, 1862- Madrid, 1947)

Técnica:

Escultura de mármol blanco sobre pedestal de mármol rojo alicante con bajorrelieves en bronce,162 x 78 x 36 (figura)

Ingresos:

MIPPS,Montev.,1943-1966; MNBA,Montevideo, 1966-1972, MAD,Montevideo 1972.[4]

Inscripción:

Firmado , M. Benlliure

Exhibición:

Colección Félix Ortiz de Taranco en el Palacio Taranco, Montevideo 1919-1943.MIPPS,Montevideo, 1943-1966.Museo de Artes Decorativas, Montevideo, 1972.

MÁS INFORMACIÓN

sobre la obra.

Inventario: PT 600
Tipo de obra: Escultura

Descripción:

«La Bailaora de la colección Ortiz de Taranco, también llamada Danza andaluza, es una escultura de mármol y bronce realizada por el valenciano Mariano Benlliure (1862-1947). Se enmarca en la serie de bailarinas de flamenco que el artista realizó entre 1909 y 1916 y en la que buscó capturar los distintos movimientos del tradicional baile. En las primeras obras (realizadas entre 1909 y 1911), Benlliure se inspiró en una gitana muy joven, llamada Pinrelitos, a quien había visto actuar en Cádiz, mientras que otras esculturas realizadas entre 1915 y 1916 estuvieron dedicadas a la famosa bailaora sevillana Pastora Imperio (1889-1979) quien posó y bailó para el escultor en Madrid.
Procedente de una familia de artistas, con tres hermanos pintores y habiéndose él mismo dedicado a la acuarela y pintura decorativa en sus inicios, Mariano Benlliure fue uno de los escultores españoles más premiados y seguramente el
que logró mayor reconocimiento tanto en Europa como en América en las primeras décadas del siglo XX. Destaca el realismo de sus obras, que abarcaron desde monumentos conmemorativos a representaciones de escenas costumbrista y personajes típicos españoles. También ocupó cargos de dirección en la Academia de Bellas Artes de España en Roma, la Dirección General de Bellas Artes de España y el Museo de Arte Moderno (luego absorbido por el Museo del Prado).
La escultura del Museo de Artes Decorativas representa en tamaño natural a una joven haciendo un zapateo acompañado del braceo característico. Está realizada en mármol blanco, probablemente de Seravezza –variedad predilecta del escultor-, y se encuentra elevada 80 centímetros del suelo, lo que permite apreciar el detalle del taconeo (con uno de los pies suspendido en el aire), al tiempo que acentuar la verticalidad de la composición, y facilitar la visión de los bajorrelieves en bronce ubicados en el pedestal.
El movimiento de los pies está acompañado por el braceo, con el brazo derecho levantado, envolviendo la cabeza, y el izquierdo pegado a la espalda, y reforzado por los volantes de la falda y las vueltas serpenteadas del mantón recogido. El rostro sonriente queda enmarcado por el brazo levantado que al estar descubierto, transmite la lisa y delicada piel de la joven, lo que contrasta con la textura más rugosa del traje. El cabello rizado, y los ojos concentrados en el braceo, refuerzan la gestualidad corporal.
En el pedestal de mármol rojo alicante Benlliure ubicó unas placas de bronce con un friso decorado con bajorrelieves que se extienden en los cuartos lados y representan la secuencia de movimientos del baile. En total son doce estudios anatómicos, como instantáneas del baile, incluido el movimiento plasmado en la figura principal.
Benlliure inició la serie de bailaoras en 1909 con una escultura en bronce que llamó Pinrelitos, (actualmente en el Palacio de Dueñas en Sevilla, antigua residencia de la duquesa de Alba), y que presentó en varias exposiciones internacionales, incluida la del Centenario en Buenos Aires de 1910, según consta en el catálogo de dicho evento. Tras esa exposición, en la que el artista estuvo representado con doce esculturas, el Club español de la capital argentina adquirió para su sede la versión en mármol de esa bailaora, representada en una posición inclinada, con su pierna derecha elevada y que asoma entre los abultados pliegues de la falda.
Según explicó el propio Benlliure en 1929 a la revista Estampa, los movimientos de las primeras bailaoras fueron tomados de una joven en un tablao flamenco en Cádiz. Recordó que la chica no tendría más de 15 años y bailaba junto a su madre, con la que se turnaban para cuidar a un niño pequeño: “Toda la noche me pasé tomando apuntes de su baile, intentando aprisionar el giro rápido de su falda, el
ritmo ondulante de sus flancos… Agoté un cuadro entero y siempre sorprendía nuevas actitudes de un plasticismo y un movimiento sugerentes. La pobre gitanilla, fatigada, vino a sentarse a mi lado, curiosa de saber lo que había estado dibujando durante toda la noche, pero no me dio tiempo a explicárselo. Se quedó dormida, con un sueño plácido, apoyada la cabeza sobre la mesa como una niña, como lo que era”.
En 1911 el artista presentó otra bailaora, que corresponde a la misma modelo, en la Exposición Internacional de Roma. El catálogo del pabellón español en dicha exposición, reproduce la escultura en mármol, que aparece con el nombre de La gitanilla.
La posición de esa bailaora es idéntica a la que motiva esta ficha, con un detalle: en la exhibida en Roma el artista esculpió un sombrero a los pies de la joven (seguramente para disimular el tutor que sostiene la escultura), que no está en la bailaora del Taranco.
Julieta Montoliu, en su libro Mariano Benlliure, publicado por la Generalitat Valenciana en 1996, reprodujo la Bailaora del Palacio Taranco y la fechó en 1910. De ser correcta la datación, Benlliure debió hacer dos bailaoras casi idénticas en mármol ese año: la que llevó a Roma en 1911 y la que compraron en 1918 los hermanos Ortiz de Taranco.
También es posible que la que aquí comentamos sea posterior, si consideramos las características del pedestal. Éste es muy distinto al de las primeras obras de la serie, e idéntico al de la Pastora Imperio, bailaora que Benlliure realizó en 1916. En ese pedestal, el escultor también combinó dos cuerpos similares en mármol veteado y un friso de bronce con relieves que representan doce movimientos de baile.
Con respecto a la adquisición de la pieza, Félix Ortiz de Taranco compró la Bailaora a Mariano Benlliure en diciembre de 1918, según consta en los libros copiadores de correspondencia que conserva la familia. En junio de ese año escribió una primera carta solicitándole una o dos obras suyas para el interior de su casa. La carta fue dirigida al Museo de Arte Moderno de Madrid, que entonces Benlliure dirigía, y luego enviada al taller del escultor en la calle Abascal 53, de la misma ciudad. Tras recibir respuesta, en octubre Félix envió una nueva carta en la que ofreció por “la Danza Andaluza con pedestal 35 mil pesetas. Si pudiese aceptar me sería muy grato y los señores Sainz e hijo de esa pagarían en el acto. Es posible que más adelante tenga alguno encargos para usted”. Y para convencerlo agregó: “Según mis noticias el precio que ofrezco a Uds. No es inferior a la venta de un trabajo análogo suyo para el Club Español de Buenos Aires”.
Tras la negativa de Benlliure, el comprador aceptó pagar 40.000 pesetas por la escultura, que se transformó en la pieza más onerosa de las adquiridas (el Pastor
Místico de Zuloaga, costó ese mismo mes, exactamente la mitad). Félix confesó a Benlliure que se había “extendido en el programa de cultura, pero tanto mis
hermanos José y Gildo como yo (entre los tres hacemos la adquisición) no hemos querido regatear con un artistas como Ud. que debe tener la estima y admiración de todos los españoles”.
La escultura llegó a Montevideo en junio de 1919 “después de una odisea interminable”, según la correspondencia con los intermediarios en Madrid. Al año siguiente, Félix Ortiz de Taranco volvió a escribir a Benlliure ofreciéndole 10 mil pesetas por Los primeros pasos, la otra obra del artista que integra la colección familiar, y que representa a un bebé de unos 12 meses aprendiendo a caminar. Meses después, en una nueva carta, le informó que “El primer intento [Sic] ha llegado bien y está colocado en el mismo salón de la Danza Andaluza”. La comunicación con el artista continuó a lo largo de los años, e incluyó visitas de algunos miembros de la familia al taller de Benlliure y un obsequió del escultor, de un retrato suyo dedicado.
En enero de 1943 la escultura integró la donación que la sucesión Ortiz de Taranco hizo al Estado, tras la adquisición de la residencia familiar. En mayo de ese año, la Bailaora fue la obra mejor tasada de la colección de arte de los Ortiz de Taranco, según la tasación realizada por el director del Museo Nacional de Bellas Artes, el escultor José Luis Zorrilla de San Martín.
La Bailaora fue ubicada en el salón principal de la residencia, que mira al jardín en la planta baja, donde permaneció a la vista de todos quienes fueran a hacer un trámite al Ministerio de Instrucción Pública (ya que ese ambiente había sido destinado a sala de espera). En julio de 1955 el suplemento dominical de El Día dedicó un artículo a Benlliure ilustrado con dos fotografías de la escultura, una de las cuales mostraba detalles de los relieves del pedestal, e informaba que “hay quienes sostiene que los bajorrelieves del monumento a la Bailaora valen tanto como la hermosa figura principal”. Asimismo, en enero de 1967 un reportaje gráfico de Dora Isella Russell en el mismo suplemento, informaba sobre las obras de restauración que se estaban realizando en el Palacio Taranco en miras a la creación del Museo de Arte Decorativo, e incluía una fotografía del “salón de recepción en cuyo centro se alza la célebre Bailaora de Benlliure”. La obra fue posteriormente trasladada al hall de entrada de la residencia, donde se encuentra hoy acompañada del Pastor Místico de Zuloaga y el óleo Al Agua de Sorolla. _ Ficha razonada por: Mag. Carolina Porley»

Bibliografía:

«Archivo familiar de los Ortiz de Taranco, Libros copiadores de notas, Tomo 3, Tomo 4 y Tomo 7. Cavellini, Susana (ed.), Palacio Taranco. 100 años. Pinacoteca. Publicación del Museo de Artes Decorativas-Palacio Taranco, Montevideo, 2010. Exposición Internacional de Arte del Centenario. Catálogo, Buenos Aires, Establecimiento Gráfico M., Rodríguez Giles, 1910. Esposizione Internazionale di Roma, Catalogo del padigione spagnuolo. Instituto Italiano D’ Arti Grafiche, 1911. Lerena Acevedo, Raúl, “Monografía del Palacio Ortiz de Taranco. Sede del Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social”. Revista Nacional (Montevideo), Año XV, N° 161,1952. Montoliu, Julieta, Mariano Benlliure. Publicación de la Generalitat Valenciana, Valencia, 1996. Muñoz, Matilde, “Benlliure refiere a cómo una noche, hace 30 años, conoció a ‘La Bailaora’”. Revista Estampa (Madrid), Año 2, N°, 75, 18 de junio de 1929. Ortiz de Taranco, José, Historia del Palacio Taranco. Ediciones de la Plaza, Montevideo, 2004. Porley, Carolina, “Hispanismo y coleccionismo artístico en Uruguay (1910-1940). Las pinacotecas de Félix Ortiz de Taranco y Fernando García Casalia”. Humanidades, revista de la Universidad de Montevideo, N° 3, junio 2018, pp.125-154. Russell, Dora Isella, “El futuro museo de arte decorativo”. Suplemento dominical de El Día, 22 de enero de 1967. Salaverri, Vicente, “Un montón de recuerdos ante ‘La Bailaora’ de Benlliure”, Suplemento dominical de El Día, 24 de julio de 1955. VV.AA. Mariano Benlliure. El dominio de la materia. Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid y Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, 2013. Zorrilla de San Martín, José Luis. “Palacio Taranco. Tasación obras de arte”. Oficio N° 3631, 28 de mayo de 1943. Libro de Asuntos Generales del Museo Nacional de Bellas Artes, N° 5, Documentación del Museo Nacional de Artes Visuales.»
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